Proyección de filmes rodados en Nicaragua
Con motivo de la celebrar su 27 aniversario este miércoles 06 de Diciembre, la Cinemateca Nacional realiza ese mismo día la presentación de dos interesantes filmes mexicanos rodados en Nicaragua en la década de 1950, en los que se podrán apreciar imágenes de las isletas y de la vieja Managua.
La primera película a proyectarse será “Rapto al Sol” (1956) del director Fernando Méndez. Este filme a colores se rodó casi en su totalidad en las isletas de Granada, y la trama muestra a una bella visitante de la clase alta de México, que es secuestrada por el "señor de las islas", un magnate dueño de las isletas. Se presenta a las 5:00 de la tarde del miércoles, y la entrada tiene un costo de C$25 córdobas.
El segundo filme proyectado será “La llamada de la muerte” (1958), de Antonio Orellana. Esta es una película clásica de gangster en la que se puede observar las calles de la Managua de los 50, junto a escenas de tiroteos y otros elementos muy vistosos. Ésta se presenta a continuación de la primera, exactamente a las 7:00 pm, y la entrada tiene también un costo de C$25 córdobas.
04 de diciembre, 2006
Título: El espectro de la guerra (Drama)
Director: Ramiro Lacayo
Intérpretes: Elmer Macfields, Alenka Diaz, Manuel Poveda, Carlos Alemán, Ocampo, Pilar Aguirre
Datos: España (1987) 78 minutos
Argumento: El joven Reynaldo vive en la costa Atlántica de nicaragüense y viaja hasta Managua para hacer realidad su sueño de convertirse en un bailarín famoso. En la capital conoce a María, una bailarina de Breakdance, que le hace descubrir el ambiente de la ciudad y, sobre todo, el amor. Comienza a estudiar en la Academia nacional de Danza y pronto comienza a soñar con ir a Europa para continuar sus estudios. Pero el destino le juega una mala pasada. Reynaldo recibe una citación de la oficina de reclutamiento militar para ser movilizado a las montañas nicaragüenses, para participar en una guerra que siente ajena a él.
Martes 8 de marzo de 2005, por LA REVISTA DEL GUION... cada martes en la red
En la década de los ochenta fue uno de los más explotados.
Por Leslie Ruiz Baldelomar.
La ficción, uno de los géneros cinematográficos más divertidos e imaginativos por cuanto refleja una “realidad” inventada, prácticamente está olvidado en nuestro país. Mientras un territorio tan cercano al nuestro como Costa Rica ha producido cinco largometrajes de ficción en los últimos cuatro años, Nicaragua no registra en ese mismo período una sola producción.
¿Qué hace que la realidad sea más fuerte y preocupante que cualquier historia producida de la imaginación? Para la cineasta nicaragüense María José Álvarez hay muchas razones de por medio que impiden el desarrollo de la ficción, siendo una de ellas la falta de fomento a la cinematografía. “No existe una ley de fomento. Interesa más la burocracia que promover la producción. Tampoco hay equipos, financiamiento, ni guionistas profesionales. Ni el Gobierno ni la empresa privada dan a los cineastas nicaragüenses un voto de confianza. Si hasta prefieren que los spot publicitarios sean dirigidos por los costarricenses o los salvadoreños”, manifestó.
La realizadora Belkis Ramírez coincidió con Álvarez en cuanto a la carencia de apoyo económico para este género cinematográfico.“Es que es muy caro. Implica pago de actores, personal técnico, decorados, alimentación, hospedaje, entre otras cosas. Tampoco hay buenos guionistas en este país”.
Álvarez, quien junto a Martha Clarissa Hernández produjo y dirigió el cortometraje de ficción Blanco Organdí, aseguró que ha tenido conocimiento de buenos guiones, con historias muy interesantes que tienen más de cinco años de buscar financiamiento. “Los cooperantes internacionales son quienes, de alguna manera, han colaborado con lo poco de cine que se ha hecho en los últimos tiempos. Y aun así cuesta mucho vender la idea de una ficción, porque no lo ven como algo que contribuya al desarrollo”. En este sentido Ramírez dijo que “los organismos que podrían financiar se apuntan más a la producción de documentales y eso si tienen que ver con la temática de sus proyectos y pueden sacar algún beneficio de ellos”.
LA EXPERIENCIA DE COSTA RICA
La directora del Fondo de Fomento al Audiovisual de Centroamérica y Cuba, Cinergia, María Lourdes Cortés, señaló que hacer ficción es más complejo de lo que se piensa, porque necesita de actores, un director de arte y una experiencia que los centroamericanos no tienen. “Costa Rica tiene más experiencia en series de televisión y en cortometrajes de ficción, pero en los últimos cuatro años ha hecho cinco largometrajes. No han sido muy exitosos... sentís que las actuaciones son teatrales o que la dirección es muy forzada, pero echando a perder se aprende, aunque resulte caro”, expresó.
En el 2001 Costa Rica estrenó la película Asesinato en El Meneo, del director Óscar Castillo. Éste había dirigido en 1987 el éxito de taquilla, Eulalia, el último largometraje que se había producido en el país vecino.“14 años pasaron entre una película y otra, lo que contribuyó de alguna manera a la maduración de la actuación y la dirección de cámaras. Creo que tanto Costa Rica como Guatemala se han aventado porque tienen más recursos y además porque Costa Rica siente que su realidad es menos interesante de documentar, lo cual es falso y Guatemala debido a la serie de problemas políticos que ha tenido”, analizó Cortés.
Según la directora del proyecto Cinergia, el cine centroamericano debe estar de acuerdo a nuestra realidad, nuestros problemas y angustias.“Siempre me pregunto ¿por qué existimos sólo cuando contamos nuestras guerras y huracanes? ¿por qué no contar nuestras historias de amor?”. Está convencida de que no se necesita hacer uso de efectos especiales en las producciones centroamericanas de ficción, como el cine de Hollywood, pues nuestras historias no lo necesitan. “Es más importante hablar desde el corazón”.
LOS ANTECEDENTES
Según el cineasta Rafael Vargarruiz, director de la Cinemateca Nacional, las dos primeras producciones de ficción hechas en Nicaragua son Rapto al sol y La llamada de la muerte. Ambas fueron realizadas por extranjeros, en la década de los cincuenta. Las primeras ficciones nicaragüenses, de acuerdo con Álvarez, empezaron a hacerse de forma sistemática en la década de los ochenta, cuando existía el Instituto Nicaragüense de Cine (Incine).
Algunas de las producciones que se destacan desde entonces son: Que se rinda tu madre, dirigida por Fernando Somarriba; Señoritas, de Vargarruiz; El esbozo de Daniel, escrita por Ramiro Lacayo y dirigida por Mariano Marín; El espectro de la guerra, dirigida por Lacayo, y El hombre de una sola nota, de Frank Pineda. También figuran en la lista Metal y vidrio, de Piere Pierson; Betún y sangre y Muerto de miedo, estas últimas de Camila Films.
En los años noventa se cerró Incine, baja la producción cinematográfica, pero se sigue con mucha dificultad haciendo algo de cine independiente.
La mayoría de los cineastas y realizadores de este país se dedican a los documentales, porque es el género que más apoyan las fundaciones y organismos no gubernamentales.
FICCIÓN EN EL 2005
La Asociación Nicaragüense de Cinematografía (Anci) impulsa la producción de cuatro cortometrajes de ficción para este año, gracias al financiamiento de la fundación Hivos de Holanda. Los realizadores son Fernando Somarriba, Bolívar González, Rossana Lacayo y Rafael Ruiz Canales; autores de historias que fueron escogidas por medio de un concurso de guiones. A cada uno se le asignó un presupuesto de cinco mil dólares para la producción.
Fuente: http://www.laprensa.com.ni
Entrevista con Humberto Jimenez, Cineasta Nicaraguense (Del sitio Web http://www.eictv.co.cu/miradas/index.php?option=com_content&task=view&id=759&Ite
0 comentarios Publicado por nica en 12:32cuenta cómo llegó aquí, se graduó y siguió creciendo
escrito por Dean Luis Reyes
Egresado en producción en el año 1994, actual director de producción en cuanto al Desarrollo de Programas en la Escuela Internacional de Cine y Televisión, Humberto Jiménez Peña llegó a Cuba muy joven, probablemente estaba entre los tres estudiantes más jóvenes, y no tenía ningún vínculo o relación con el cine. Simplemente llegó porque descubrió, cuando terminó la secundaria, que se podía estudiar cine y decidió que justo eso era lo que quería hacer. Supo de la escuela, hizo los exámenes cuando estaba empezando la carrera de periodismo en Nicaragua, ganó la beca y vino para Cuba. En esta entrevista cuenta lo que pasó antes y después de su encuentro con la EICTV.
¿Qué camino escogiste para llegar a la Escuela?
"Supe de la Escuela en 1991, cuando salía de la secundaria, lo que en Cuba llaman preuniversitario. Salí con 17 años y quise hacer el examen de la Escuela pero no me dejaron, porque la edad mínima era 18 en esa época. Tuve que esperar un año, pero ese año lo viví en Brasil. Yo no sabía que en Nicaragua podía hacer el examen, no sabía que era tan internacional la Escuela, pero descubrí que sí. Vi la convocatoria por el periódico, me enteré, hice el examen y pasé. Aquí en Cuba estudié dos años y tuve mi primer contacto con el cine latinoamericano y con el cine diferente de Hollywood. Fue entonces cuando me enteré que se hacía cine en muchos países, y que se hacían muchos tipos de cine, de películas.
"Cuando salí de estudiar cine fue que realmente confirmé mi vocación. Llegué a Nicaragua con la idea de hacer cine, pero tampoco sabia nada del cine nicaragüense, de lo que se había hecho antes, no tenía ninguna referencia. Entonces, a través del estudio y de la lectura de libros de historia, y luego de ver películas nicaragüenses, supe que en los años ochenta fue Nicaragua el país donde se creó una mini industria de cine en Centroamérica, y fue el país donde más se produjo cine en los años 80, pero cuando vuelvo ya no existía cine en Nicaragua, había desaparecido completamente. En marzo o abril del 95 se cierra completamente el Instituto de Cine Nicaragüense, pero desde el 90 ya estaba agonizando con el cambio de gobierno, porque cuando los sandinistas perdieron el poder, el nuevo gobierno quitó todo el apoyo que tenía la cultura, y el cine era uno de los privilegiados.
"El apoyo del gobierno era directo para hacer las películas, documentales, noticieros, y todo eso se retiró con el nuevo gobierno y al final fue decreciendo, decreciendo hasta que en el 95 no había ya presupuesto para trabajar y cerró todo. Entonces yo llegué en el 94 a buscar trabajo en el Instituto de Cine, y me doy cuenta de que no hay nada. Lo que era la instalación del Instituto de Cine, el único estudio de cine que había en Nicaragua, relativamente grande, estaba hecho un desastre. En la bodega, el almacén, habían cámaras de cine tiradas, me enseñaron cámaras rusas de 35 que los nicaragüenses nunca usaron, que no querían usarlas porque eran rusas, y se quedaron ahí entre el moho, la lluvia, la humedad, destruidas totalmente. Cuando yo regresé de la escuela todo estaba en estado de total abandono. Y el cine funcionaba con sólo cuatro personas: un director, un gerente administrativo, una secretaria recepcionista y un cuidador. Solo cuatro personas cuando en los años ochenta llegaron a trabajar como trescientas personas en ese lugar".
¿Y qué se hizo de los profesionales, de los técnicos que se formaron?
"Cuando los sandinistas perdieron las elecciones, la mayoría de los cineastas eran sandinistas y empleados del Estado. Muchos de ellos tenían convicciones serias y otros eran interesados del momento, y otros simplemente se desencantaron y lo que sucedió fue como las ratas en un barco que está naufragando. Todo el mundo se fue. En Nicaragua se quedaron como diez o quince personas vinculadas al cine nacional, de los trescientos y tantos que antes trabajaban. Esos fueron los que se quedaron haciendo cine y son los que siguen haciendo cine hoy en día. Todos los demás se fueron del país temiendo represalias políticas, otros han ido regresando a Nicaragua pero se desvincularon completamente del cine, y una tercera parte se quedó en Nicaragua pero también se desvinculó del cine, porque se desencantó.
"El principal director de cine durante casi todos los años ochenta, Ramiro Lacayo, también director de la única película casi cien por ciento nicaragüense, que es El espectro de la guerra, coproducción con Cuba y España, dirigió en el 89 varios cortos de ficción y documentales y fue director de Incine durante los diez años sandinistas. Él se retiró a su casa. Y como era alguien de familia adinerada, después el nuevo gobierno le devolvió las propiedades que los sandinistas le habían confiscado a su familia, que aunque se las habían confiscado, él se quedó trabajando con la revolución. Él se retiró y no volvió a hacer cine, se convirtió en pintor, ahora él pinta y expone. Así, la mayoría de los cineastas..."
¿Y qué hiciste en ese panorama?
"En ese momento me pasó un poco la depresión por la EICTV, que le pasa a la mayoría. Pero en aquella época nos pasaba más que ahora, porque ahora el tema de la tecnología se mete más rápido. Yo creo que las primeras cinco ó seis generaciones de la escuela, cuando regresábamos a nuestros países, estábamos con la idea de hacer cine. Mi idea era llegar a Nicaragua y hacer películas, y convertirme en productor, escribir guiones, tal vez en el futuro hacerme director, qué sé yo. Incluso deseché la posibilidad de conseguir una beca aquí, porque salí de la escuela con la idea de levantar cine en mi país y no en un tercer país, ni siquiera en Cuba. Conmigo se añadía la mala suerte de que llegué allá y no encontré a nadie, y tampoco encontré trabajo".
¿Tú eras el primer egresado nicaragüense?
"No, yo era el quinto de Nicaragua, pero en la primera generación entraron dos o tres y no se graduó ninguno. Luego entraron dos y se graduaron. Uno de ellos, Leonel López Salgado, fue quien hizo Rincón de San Lázaro, uno de los buenos trabajos que se han hecho aquí en la Escuela, trabajó en Incine en la última etapa. Él incluso fue quien me hizo el examen a mí. Llegó a ser vicedirector de Incine en la última etapa, y estaba decepcionado con lo que sucedía en Nicaragua, y no encontró perspectiva de trabajo en el futuro y se fue a los Estados Unidos. Me lo encontré hace unos años y me dijo que está trabajando en el servicio público de la municipalidad de Los Angeles, pero escribiendo guiones para la televisión pública. Está trabajando en el medio, pero en cosas de canales locales en el área de California. El tiene idea de volver a Nicaragua, tiene un guión muy bueno sobre un músico nicaragüense, me pidió que le ayudara a buscar financiamiento y estoy tratando de buscarle, porque es un buen guión.
"Otro que hizo dirección es Javier Berríos. Él nunca más hizo nada en Nicaragua relacionado con el cine, sobre todo porque su temática es lo gay, y Nicaragua es muy machista. Probablemente en México, Argentina, en España, tendría su público. En la Escuela todos los ejercicios que hizo eran sobre la temática gay, él me dice que quiere hacer una película, pero gay, y no sé dónde se pueda conseguir financiamiento allá para eso. Se ha dedicado a hacer foto fija y vive de eso.
"Después, en la tercera generación estuvo Leonel López, quien trabajó en una época en un canal de televisión. Después hizo un programa cultural en la televisión, y fue uno de los que me ayudó cuando yo regresé, y yo le ayudé a hacer la producción de varios programas. Se llamaba Revista Cultural Espacios, y lo tuvimos que cerrar por falta de financiamiento. Entonces él trabajaba en el Instituto de Historia de Nicaragua, uno de los pocos lugares donde existe un archivo audiovisual en video de los años ochenta, y él organizaba los archivos de esa biblioteca. Estando allí consiguió una beca para ir a Estados Unidos para hacer un doctorado en Historia del Arte. Ahora regresó y está trabajando como investigador del Instituto de Historia de Nicaragua, pero no ya en el área de video, sino de investigación.
"Tal vez yo soy el único que estudió aquí en la Escuela que está trabajando el cine y video en Nicaragua, porque la muchacha que estudió conmigo, Lorna Dickson, regresó y trabajó un par de años en un programa humorístico de la televisión nicaragüense, como fotógrafa y haciendo documentales institucionales, y después se ganó una beca del Instituto de Cooperación Iberoamericana de España, se fue a España por cuatro meses y se quedó viviendo allá. Se casó y está viviendo allá, me dicen que está trabajando como fotógrafa en la universidad.
¿Lograste trabajar en tu país en el área audiovisual?
"Yo llegué y fui a buscar trabajo en la televisión. Yo no conocía a nadie, ni siquiera me dejaban entrar a dejar mi currículo. No conseguí trabajo y luego de un año trabajé en ese programa que te dije, en dos videos clips, y así me pasé como año y medio. Volví a estudiar periodismo, pero en realidad lo que me gustaba era el cine. A fines del año 95, Kenneth Loach fue a hacer una película en Nicaragua, entonces fui a buscar trabajo allí y me aceptaron el currículum y me llamaron, y fui a trabajar como tercer asistente de dirección. Ahí trabajaron casi todos los que hacían cine en Nicaragua y ahí fue que por fin conocí a los demás, trabajé como cinco semanas y fue el único rodaje cien por ciento profesional en que logré participar en aquella época. Todo funcionaba a la perfección, era un equipo que la mitad era español y la otra mitad inglés.
"De ahí fui a Bolivia, no hice nada y me quedé por toda Suramérica flotando, haciendo pequeños oficios, porque no tenía dinero para regresar a Nicaragua. Volví a Brasil y estando allí contacté casualmente con Carlos Lacerda, que fue profesor de producción en la Escuela, y estaba haciendo una película. Él me contrató para trabajar como asistente de dirección durante cinco semanas. Volví a mi vida de judío errante por toda Suramérica y regresé a Nicaragua en el año 97. Al año siguiente empecé a trabajar como guionista, en ese tiempo pasé por Cuba y trabajé con Fernando Pérez, como co-guionista en La vida es silbar.
"Luego, en Nicaragua empecé a trabajar en documentales institucionales. Era un país acabado de salir de la guerra y muy pobre, aunque varias ONGs y organismos de cooperación institucional, europeos sobre todo, hacían numerosos documentales sobre la situación de pobreza en Nicaragua. Todo giraba sobre lo mismo: la pobreza, la pobreza... y en realidad los que hacemos cine allá vivimos de eso, ni siquiera de la publicidad. Después me enteré que la mayoría de la gente que se quedó trabajando en los años 90 se metió en el documental y dejaron la ficción. Lo único que se hizo en cine fue un documental, pues todo lo demás era UMatic y Betacam. En esa época se formaron como tres grupos de producción: Camila Film, Luna film y Alba film, compuesto por gente que trabajaba el documental. Yo no pude integrarme en ninguno de los tres grupos porque yo lo que hago es producir o escribir guiones, y esas cosas las hacían los mismos directores para abaratar los costos de la producción.
"En los años noventa se han hecho muchos documentales de autor, y son buenos proyectos, a mí me parecen muy buenos y han ganado muchos premios. Nada de cine de ficción y narrativo. Lo último que se hizo fue en el 93, un corto de ficción que lo dirigió Frank Pineda, Muerto de miedo; después en el 98 se hizo el último corto de ficción, en cine, que yo hice la producción, y lo dirigió esta gente de Luna film que son dos mujeres documentalistas. Es lo último que se hizo en cine y desde entonces no se ha hecho nada. Yo me dediqué a partir del 98 a trabajar como guionista de documentales institucionales, directamente vinculados a agencias de publicidad y a productores, y empecé a trabajar como productor y también director, en publicidad, sobre todo en Costa Rica, porque Costa Rica domina toda la producción publicitaria de Centroamérica. Allí se hacen todos los comerciales, incluso para América Latina, los de Coca Cola, Nike, etc., y entonces ellos van a filmar mucho a Nicaragua y filman mucho en 35 y así fui conectándome. Llo que yo he hecho en cine lo que he hecho en Costa Rica. Es el país que probablemente se ha hecho más cine, ya sea fílmico o en video, lo que más se ha hecho son cortos de ficción.
¿En cuántos proyectos y países de Centroamérica tú has trabajado?
Yo he trabajado en Guatemala, en una campaña publicitaria. Een largo de ficción trabajé en Costa Rica y El Salvador. En Costa Rica trabajé en un largometraje de ficción como asistente de dirección, que se llama Mujeres apasionadas, que es el primer largometraje dirigido por una mujer centroamericana. Trabajé en otros dos largos, El camino, con varios egresados y el otro fue El rey del chachachá, de Vicente Ferraz, también con egresados. En El Salvador, no se ha filmado un proyecto que yo escribí, un guión de largometraje en cuya producción estoy trabajando. Se llama Catorce abriles locos, y trata sobre las pandillas juveniles de El Salvador, que lo dirigiría Noé Valladares, un cineasta salvadoreño.
¿Has ido descubriendo tu lugar y tu oficio en el cine o siempre te has visto presionado por las circunstancias?
En realidad lo del guionista... yo actualmente trabajo como productor y guionista, porque el asistente de dirección está más vinculado a la producción que a la dirección como tal. No me molesta porque a mí me gusta mucho, mucho más que la producción, que es muy trabajosa con la escasez de recursos que hay en Nicaragua. En realidad el productor en ese tipo de contexto se limita casi a ser un productor de campo, casi no se hace el trabajo de producción ejecutiva, porque eso lo hacen casi siempre los dueños de las empresas que nos contratan, por eso todo mi trabajo de producción yo lo estoy casi llevando en proyectos personales como éste de El Salvador. Ahí yo sí soy el productor y estoy buscando financiamiento. Obviamente no lo he podido llevar a buen puerto todavía, pero aspiro a que en algún momento lo pueda lograr.
"En realidad a mí me gusta escribir, desde que estaba en la escuela. Entonces yo me he ofrecido como guionista y me han ofrecido trabajo y lo he hecho bien, y eso me ha significado nuevos trabajos. De repente en Nicaragua, un país donde no se hace cine, y en Centroamérica, me tocó un año, en el 2001, cuando yo trabajé como guionista única y exclusivamente. Escribí tres guiones de largometraje y me pagaron por eso, aunque al final no se hicieron, pero me pagaron. Uno de esos proyectos fue este trabajo en El Salvador, fui allá, lo escribí y después me gustó tanto lo que hice que decidí ser el productor. Me ofrecí al director, me gasté dinero buscando financiamiento y todavía no lo hemos conseguido. El otro es un proyecto en Costa Rica, que no se va a hacer porque el director falleció, un gran amigo mío, y al final dio por inconcluso ese guión, pero me pagó por hacerlo y a los meses falleció de cáncer. El otro proyecto fue una película de la cual me retiraron de los créditos por un problema que tuve con el director, en realidad yo escribí la primera parte y al final me acreditaron como consultor de guión.
Entonces, puede decirse que has logrado trabajar en el cine centroamericano....
"Para mí la única manera de hacer cine en Centroamérica tiene que ver con el hecho de considerar la región centroamericana como un todo, como una región que perteneciera a un solo país, porque veo que la mayoría de los países con excepción de Costa Rica, tal vez, son muy pobres, muy pequeños y muy atrasados culturalmente, y en la medida en que nos juntemos los técnicos y la fuerza de varios países creo que podemos hacer más y mejor cine. Casa Comal tiene una experiencia muy exitosa que le ha permitido hacer dos, tres o cuatro películas; han hecho un festival que aglutina un poco a los creadores centroamericanos, y después de Casa Comal está surgiendo a Cinergia que también está ayudando a eso, pero ese intercambio existe más a nivel de egresados de la Escuela, porque en realidad Casa Comal ha llamado a trabajar a egresados. Los profesionales que tienen más experiencia en el medio trabajan un poco aislados, con su gente, en su país, con gente fuera de la región centroamericana. Por eso nosotros llamamos entre nosotros. Ahora mismo yo trabajé como productor de DocTV de Costa Rica. El director es Julio Medina, egresado, y me llamó a mí porque confíaba en mí. A su vez yo contraté a Paolo Hasbún y entre los productores, contraté a Frank Rodríguez, egresado, y el editor fue un egresado español, y al final todos llamamos gente de la Escuela en cada proyecto. A nivel de egresados de la escuela de cine eso se está haciendo cada vez más fuerte.
Detrás de la perspectiva de realizadores jóvenes está el interés por un lado de hacer historias que son muy candentes, del presente, pero por otro lado también se relee la historia de Centroamérica de los últimos veinte años...
"En la mayoría de los países hay un interés por una temática histórico social. Yo la tengo, muchos en Nicaragua también. Se pensaba hacer una película de ficción, el primer largo desde el 89, se llama La Yuma, la dirige una francesa, y acaba de ganar en Ibermedia, pero no por Nicaragua, porque no participa, sino por socios de la directora en México y España. Ellos entregaron su proyecto y ganaron Ibermedia. En Centroamérica hay una predilección por la historia social, en Costa Rica no, porque pasa algo que tiene que ver con el desarrollo y el carácter de ellos, que son un poco apáticos, un poco indiferentes, aunque ahora están peleando por el TLC. Ellos tienen más cine en relación con otros países, sin embargo no tienen historia que contar, porque ellos tienen una mentalidad dirigida a la industria, sobre todo a copiar la industria norteamericana.
¿Con el cambio de gobierno hay nuevas perspectivas? ¿Se está hablando de una ley de cine, de reactivar el instituto, de algo que sea al menos promisorio...?
"Todavía no lo han dicho en el caso del cine. La mujer de Daniel Ortega es una poetisa y tiene un cargo de comunicación. Ella fue una de las principales impulsoras de la cultura en el gobierno sandinista. Desde la sombra ella ayudó a que se hicieran cosas en Nicaragua. Entonces todo el mundo espera que la cultura se reactive en este gobierno, lo único que todavía no se ha visto, pero sí hay perspectivas porque antes de que entrara el gobierno ya se había hecho una ley de cine, lo que no estaba aprobada. La hicieron unos pocos, entre ellos yo, que ayudé porque hay una asociación de cineastas nicaragüense de la cual llegué a ser vicepresidente, en el 2002 ó 2003. En esa época conseguimos financiamiento para hacer una ley de cine en Nicaragua y la llevamos a la asamblea, pero se estancó hasta ahora".
FILMOGRAFIA (Incompleta):
-Guionista: La vida es silbar (Cuba, 110 min., 35mm, color). Dirigida por Fernando Pérez. Guión ganador del Hubert Bals Fund y premio NHK al mejor guión por el Sundance Institute. Película ganadora de más de 17 premios internacionales.
-Guionista: El Sueco. Proyecto de largometraje de ficción, escrito con el financiamiento del Hubert Bals Fund, del Festival Internacional de Cine de Rotterdam.
-Guionista: Catorce Abriles Locos (El Salvador, Fic., 90 min.). Proyecto de largometraje de ficción en búsqueda de financiamiento. Será dirigido por Noé Valladares.
-Guionista y asistente de dirección: En el Camino (Costa Rica, Ric., 90 min.) Largometraje de ficción dirigido por Ishtar Yasin. En PostProducción.
-Guionista: SolariXXX (Cuba, Fic., 26 min., Betacam SP, color) Dirigido por Jorge Molina.
-Guionista: Managua y Granada (España, Documentales, 42 min. cada uno, Betacam Digital) Proyecto desarrollado por Televisión Española y Vía Digital.
-Guionista: Entre minas (Nicaragua, doc. 27 minutos, Betacam SP). Dirigido por Belkis Ramírez.
-Guionista: Víctimas del huracán Mitch (Nicaragua, Fic., 27 min., Betacam SP)
Proyecto desarrollado por la John Hopkins University de Nicaragua.
-Consultor de guión: Caribe (Costa Rica, Fic., 90 min.) Dirigido por Esteban Ramírez.
-Asistente de dirección: For All-El Trampolin de la víctoria. (Brasil, 1997, fic., 120 min., 35mm) Dirigido por Luiz Carlos Lacerda y Buza Ferraz.
-Asistente de dirección: Carla´s Song (Inglaterra/Alemania/España, 1997, Fic., 126 min., 35mm) Dirigido por Ken Loach.
-Asistente de dirección: Mujeres Apasionadas (Costa Rica, 2002, Fic., 100 min., DVCam, color) Dirigido por Mauren Jiménez.
-Asistente de dirección: El Rey del Cha, Cha, Cha (Costa Rica-Brasil, Fic., 90 min.) Largometraje de ficción dirigido por Vicente Ferraz e Isabel Martínez. En PostProducción.
-Asistente de dirección: Once Rosas (Costa Rica, 2001, Fic., 22 min., 35 mm). Dirigido por Esteban Ramírez.
-Productor general: Amores (Cuba, 1994, Fic., 110 min., 35mm, color) Largometraje dirigido por cuatro alumnos de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, como tesis final de fin de curso.
-Director de producción: Querido Camilo (Costa Rica, 52 min., HDV) Documental dirigido por Julio Molina y Daniel Ross representante de Costa Rica en el programa DOC TV IBEROAMERICA.
-Productor ejecutivo: El Patio de mi Casa (Cuba, 2007, Ficción, 12´40", DVCam, color) Dirigido por Patricia Ramos Hernández.
Nota de Doren Roa | droa@elnuevodiario.com.ni
Zumbi es el nombre de la película filmada en Nicaragua escrita y dirigida por la cineasta Norma Castillo, la cual ya forma parte de la excepcional colección de Cinemateca Nacional, en donde próximamente será exhibida al público en general.
Todo un tesoro fílmico, dramática y colmada de natural actuación y escenario, es Zumbi, la cinta que ha sido ganadora de los premios mejor película y mejor edición CityVisions Showcase.
La historia
Una solitaria mujer presencia el asesinato de una joven prostituta. Este incidente la lleva a viajar a su pasado, en el cual recuerda cómo la traición, el poder y el abuso la condujeron a la prostitución y la separación de sus seres más queridos: sus hijos y su madre.
Este viaje personal de sobrevivencia es también un viaje metafórico a través del cual podemos observar aspectos de la lucha e historia del pueblo de Nicaragua; mucho de la cotidianeidad y estilo de vida de nuestro pueblo, sin perder de vista detalles en los protagonistas
Actores y escenarios al natural
Lo excepcional de este filme es que muchos de los que participaron en él no son actores o actrices y de igual forma, varias de las escenas que contiene Zumbi no son minuciosamente estudiadas. Simplemente fueron filmadas al natural, tal y como sucede cotidianamente.
Producida por Momotombo, esta historia se realizó a finales del año 2001 y finales de 2002. Fue presentada en Nueva York en una muestra de cine auspiciada por la Universidad de York. La musicalización estuvo a cargo de Carlos Alexis, quien escribió el tema de la película, también llamado Zumbi. El escenario está muy bien matizado y ambientado en los tiempos de la revolución y no pasa desapercibida la realidad que muchas mujeres vivieron y continúan viviendo en relación con la prostitución. ¡Pobre la María!, diría Carlos Mejía
Zumbi se exhibirá en la Cinemateca Nacional, en el Centro Cultural Managua, los días 4 y 5 de mayo a las 6:30 pm. La entrada general es de 20 córdobas. Para mayor información llame al 228-3089 ext. 111.
Participantes
Gloria Bacon, Ramiro Valverde, Nelba Blandón, Harold Aburto, Karen Robles, Mariano Núñez, Perla Briceño, Ubladina Solís, José Muñoz, Gregoria Mora, Karla Acevedo, Adonis Zamora, Guillermo Castillo, Azalea Chamorro, Valentina Gutiérrez. Productoras ejecutivas: Norma Castillo y Antonia Mendieta.
Escrito por Rosa Membreño Morales
domingo, 20 de enero de 2008
“La Yuma” es el título de una nueva película que narra la vida de una boxeadora nicaragüense y que a partir de esta semana inicia sus grabaciones en Managua, dirigida por la cineasta francesa Florencia Juagey.
Esta película esta protagonizada por Alma Blanco, pero tendrá a muchos atletas y entrenadores nacionales, como el entrenador Guillermo “Polvorita” Martínez, Lissette “La leona” García, el cronista Enrique Armas y otros boxeadores del Ejército de Nicaragua.
Las locaciones donde se filmará la película incluyen los gimnasios Róger Deshón y Alexis Arguello, también la Universidad Centroamericana (UCA), el barrio capitalino de Altagracia y San Juan del Sur, Rivas.
Poco presupuesto
Jaugey explicó que empezó a escribir el guión en 1999 con una beca que recibió del Fondo de Festival de Holanda, pero no tuvo respuestas positivas, pues nadie se quería arriesgar a invertir en Nicaragua por ser un país que no tiene una industria cinematográfica a pesar de que el guión y la historia les interesaba.
“Cuando se creó el Fondo Centroamericano de Cine (Cinergia) recibí fondos que me permitieron rescribir el guión con la ayuda de un guionista de origen panameño y con el cual pude viajar a varios festivales donde empecé a vender la idea, exactamente en Berlín y en Guadalajara- México, donde al fin logré conseguir la co-producción de la película”, señaló Jaugey.
En Nicaragua filmar una película es una gran hazaña por todo el costo que implica, pues desde hace 20 años no se filmaba una película cien por ciento nicaragüense. Al respecto Jaugey afirmó que “estamos trabajando con un presupuesto miserable, tenemos sólo el presupuesto para el rodaje y no tenemos el de la post-producción, que equivale a 300 mil dólares más, tanto la gente de Nicaragua y la gente que viene de afuera lo hace realmente por amor, por pasión y porque quieren realizar un largometraje de ficción y de producción nacional que durante 20 años no se había realizado en Nicaragua”.
La película
“La Yuma”, narra la historia de una boxeadora nicaragüense, interpretada por Alma Blanco, quien proviene de una familia muy pobre, que nunca ha estudiado y que práctica el boxeo y se enamora de un estudiante de periodismo de clase media y es a través de ellos, según Jaugey, que demostrarán la superación personal de la juventud nicaragüense.
En la película hay mucha picardía y humor, pero también mostrarán la cruda realidad y el universo de las pandillas, para ello están trabajando con la Dirección de Asuntos Juveniles de la Policía Nacional, explicó la directora.
El reparto de la película está formado por 40 personas, además de “polvorita” y Enrique Armas, estarán los actores nacionales Salvador Espinoza, María Esther López, Juan Carlos García y Rigoberto Mayorga, elenco cien por ciento nicaragüense.
Proyección del boxeo femenino
La directora y guionista de filme confía en que la película proyectará el boxeo femenino nicaragüense a nivel internacional, “pues a nivel centroamericano Nicaragua tiene las mejores boxeadoras”, afirmó.
Lissette “La Leona” García señaló que “la película va para otros países y puede que haya una propuesta que se interese por el boxeo femenino de Nicaragua, además demostrará las técnicas boxísticas que poseen las boxeadoras y ojalá que pegue”.
La filmación de “La Yuma” durará seis semanas, posteriormente iniciará la etapa de post-producción y luego intentarán presentarla en los Festivales Internacionales de cine, como en Berlín, para que sirva como trampolín para la distribución internacional de la película y en Nicaragua se tiene previsto presentarla en las salas de cine hasta el año 2009, afirmó la cineasta.
(Tomado de La Prensa Literaria)
Juan Velásquez Molieri*
Lillian Molieri Bermúdez (1925-1980) nació y falleció en Managua. De ascendencia italiana, era hija de Don Arturo Molieri, que fue Gerente del Banco Nacional de Nicaragua, y de doña Mélida Bermúdez. Antes de la Guerra Nacional, tres hermanos italianos, Próspero, Francesco y Juan Bautista Molieri, llegaron a Nicaragua y desembarcaron en el puertecito de El Realejo —no existía Corinto—, en una "tournee" como integrantes de una orquesta, procedentes de Saviggliano, en el Piamonte, provincia del Cuneo.
Curiosamente no hay apellidos Molieri en el Saviggliano actual. Gabriel Molieri, descendiente de un cuarto hermano y residente en Pacifica, California, ha investigado que los Molieri fueron bonapartistas; uno de ellos estuvo en la expedición que invadió Egipto y a la muerte de Napoléon, fueron "idos" del Piamonte. Se radicaron al sur, en la Bassilicatta. Tras la gesta unificadora de Giuseppe Garibaldi la inmigración italiana invadió América. El cuarto hermano, Juan Antonio se radicó en Buenos Aires.
Lillian Molieri era de la rama de Francesco y ha sido de las pocas nicaragüenses que tuvo la feliz experiencia de actuar y conocer el mágico mundo de la época dorada de Hollywood. Otros nicas que trabajaron en el cine hollywoodense fueron Adán Vivas, Gabry Rivas, Miguel Escoto Muñoz y Joaquín Elizondo, que en el cine mudo interpretó papeles de villano con el nombre de Joaquín Revas. Bárbara Carrera es la única nicaragüense que alcanzó el estrellato.
Nacida para las artes, Lillian además era "ballerina". De sus años de Hollywood, hay nueve filmes registrados; de ellos el más famoso es "Ana y el Rey de Siam" (1946), primera de tres versiones de la historia de la escritora inglesa Anna Leonowens (1832-1915), que fue institutriz de los 68 hijos del Rey Mongtut de Siam (hoy Tailandia). Lillian personifica a una de las muchas esposas del Rey (Rex Harrison). El filme, dirigido por John Cromwell, marcó el paso de Lillian de comparsa a actriz de reparto.
"El mundo deifica a las estrellas del cine", dice Ronald Molieri, hermano de Lillian, "pero nosotros los veíamos entrar y salir de nuestra casa de Los Angeles como a cualquier ser humano más". Los hermanos Molieri fueron amigos de estrellas como Jack Lemmon, Jerry Lewis, Rex Harrison y Johnny Weismuller, con quien Lillian actuó en la película "Tarzán y la Mujer Leopardo" (1945).
Lillian regresó a Nicaragua a principios de la década de los 60, después de vivir en los Estados Unidos unos 20 años. Tuvo la modestia de no divulgar nunca sus nexos con actores y actrices famosos. En Managua fundó una escuela de danza y teatro. Quizás fue la primera nicaragüense que promovió la enseñanza del ballet.
Formó pareja de danza con el actor Anthony Dexter, quien protagonizó “La Vida de Rodolfo Valentino”. El doctor Alberto Navas Paniagua, siendo adolescente fue comparsa durante una presentación de Lillian y Dexter en el Teatro González de Managua en 1960. La madre de Lillian guardó por muchos años una habitación en su casa de Residencial Satélite Asososca con vestuarios usados por la artista en sus películas, además de fotos y otros recuerdos de la época.
Lillian grabó música. Yo poseo un disco de 45 rpm con una canción de Erwin Krüger llamada "Acuérdate de mí" acompañada por Raúl Traña Ocampo y su "Champú de cariño", y "Cómo me gustas". Promovió el arte, la danza, el teatro y dejó una estela de recuerdos y amigos de una época ya semiolvidada en la Nicaragua actual... que nunca regresará.
Aportaron datos y vivencias para esta nota y la filmografía, el poeta y crítico de cine Franklin Caldera, y Dolores Argüello, que conoció personalmente a Lillian y Anthony Dexter.
*Escritor
FILMOGRAFÍA BÁSICA DE LILLIAN MOLIERI
The Princess and the Pirate (El cofre del pirata); Goldwyn-RKO (1944); Director: David Butler. Protagonistas: Bob Hope, Virginia Mayo.
South of the Rio Grande (Al Sur del Rio Grande); Monogram Pictures (1945); Director: Lambert Hilliyer. Protagonistas: Duncan Renaldo (Cisco Kid), Martin Garralaga (Pancho). (Lillian es Dolores González).
Tarzán and the Leopard Woman (Tarzán y la Mujer Leopardo); RKO Pictures (1946); Director: Kurt Neumann. Protagonistas: Johnny Weismuller, Brenda Joyce. (Lillian es una de cuatro maestras en peligro).
Anna and the King of Siam (Ana y el rey de Siam); 20th Century Fox (1946); Director: John Cronwell. Protagonistas: Rex Harrison, Irene Dunne, Linda Darnell.
For Ever Amber (Por siempre Ambar); 20th Century Fox, 1947; Director: Otto Preminger. Protagonistas: Linda Darnell, George Sanders, Cornell Wilde. (Lillian es la Infanta Catalina de España).
South of Caliente (1951); Director: William Witney. Protagonistas: Roy Rogers, Dale Evans.
Serenade (Dos pasiones y un amor); Warner Brothers (1951); Director Anthony Mann. Protagonistas: Mario Lanza, Joan Fonataine, Sarita Montiel. (Lillian aparece en la secuencia de Tosca-NOTA: Intervención no confirmada).
The Ring (1952); Director: Kurt Neumann. Protagonista: Rita Moreno.
Green Fire (Fuego Verde); Metro Goldwyn Mayer (1954); Director: Andrew Marton. Protagonistas: Stewart Granger, Grace Kelly. (Lillian es una muchacha mexicana).
The Creature walks among us (1956); Director: John F. Sherwood. Protagonista: Jeff Morrow
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