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Toulouse, Francia. Agencia AFP. | abril 2, 2008

Migración en busca de un mundo mejor, esperanzas frustradas, explotación y violencia. La directora costarricense Ishtar Yasin Gutiérrez invita en su filme "El camino" a un viaje conmovedor de la mano de unos jóvenes nicaragüenses que parten hacia Costa Rica para reunirse con su madre, que se fue allí para encontrar trabajo.

Una película costarricense es en sí un acontecimiento, dada la escasez de la producción cinematográfica centroamericana, y el público de Toulouse la recibió calurosamente y con gran interés, que se manifestó en el largo diálogo del público con la directora que se prolongó tras la proyección.

Coproducida por Costa Rica, Francia y Nicaragua, "El Camino" está dedicado a este último país.

"En 1979, siendo adolescente, estuve en Nicaragua en momentos de la revolución sandinista. Se vivió entonces un momento de gran ilusión, de esperanza de justicia social, de reforma agraria. En fin, de un mundo mejor", declaró la directora a la AFP.

"En esa época todo el mundo hablaba de Nicaragua y ahora es un país olvidado. Siguieron la guerra, el bloqueo económico, la corrupción... y hoy es uno de los países más pobres de América Latina, el segundo más pobre después de Haití", añadió.

"¿Qué pasó con Nicaragua y qué pasó con esa utopía? Quizá intenté encontrar esa utopía perdida y esa búsqueda me condujo a un lugar sin salida", dijo evocando el largo trabajo de su película, que le llevó siete años.

"Quizá la respuesta esté en la mirada de la niña de la película, quizá ella también nos pide una respuesta, quizá esté queriendo decirnos que la respuesta está en nosotros", agregó Gutiérrez, reflexionando en voz alta.

"Hablo en la película de las consecuencias de la migración, del abuso de poder y de la explotación sexual. En Costa Rica hay 800.000 nicaragüenses emigrados, lo que es enorme para una población de cuatro millones de habitantes. Ellos trabajan en las cosechas agrícolas, en el servicio doméstico, etc. En fin, en todos los trabajos que los costarricenses no quieren hacer", explicó.

"Pero hay también en Costa Rica un verdadero problema de turismo sexual. Por eso, mi película tuvo el apoyo de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) a través de un proyecto, el IPEC, destinado a la erradicación de la explotación de los menores de edad", precisó.

Para comprender el recorrido de esos emigrantes, Ishtar Yasin Gutiérrez hizo el viaje con ellos. "Hicimos juntos esa experiencia", dice, recalcando que "existe la historia verdadera de niños que partieron solos a Costa Rica para reunirse con sus padres".

Respecto a las dificultades de hacer cine en Centroamérica, la directora recordó una frase del documentalista chileno Patricio Guzmán, que dijo que un país sin imágenes, sin películas, es como una familia sin álbum de fotos. "En América Central prácticamente no ha habido cinematografía. En toda la historia de Nicaragua se han filmado tres películas, y en Costa Rica esta es la película número quince", indicó.

"Por eso para nosotros es tan importante tener un cine propio, un cine que va a convertirse en memoria", recalcó, señalando que "uno de los puntos de partida del camino de la película son las huellas de Acahualinca, marcas que quedaron grabadas de una migración que hubo hace 8.000 años"

"Esas huellas siguen ahí, como una memoria que no se borra".

Primer largometraje de Ishtar Yasin Gutiérrez, "El Camino", es presentado en concurso por el premio Descubrimiento del Festival de Toulouse.

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